Maravillas del desierto israelí.

El lado extremo de Israel lo encontramos en sus áreas desérticas, definidas de esta forma por el tipo de clima y las características de su entorno, porque a pesar de ser zonas poco pobladas, podemos encontrar posadas y estancias dedicadas a ofrecer a sus visitantes, las maravillas que nos brinda estos hermosos paisajes.

En el desierto de Néguev, existen muchos senderos demarcados, que pueden ser utilizados como caminos seguros para atravesar el desierto, en cualquier medio de transporte, bien sea jeep, camello, caballo o bicicleta.

Así como también, podemos explorar rutas desconocidas y disfrutar de una excursión con descanso nocturno en medio del inhóspito desierto, acompañados por guías expertos que han adoptado el desierto como medio de vida.

La gente del desierto.

El desierto de Israel cubre más de la mitad de su territorio y en él habitan grupos étnicos que conservan las costumbres y tradiciones heredadas de sus ancestros; este es el pueblo beduino o la gente del desierto.

Cuando visitamos el desierto de Néguev, podemos encontrar algunos asentamientos del pueblo beduino, gente amable y hospitalaria que nos tratan como a uno más, convirtiendo nuestro paseo en una experiencia inolvidable.

No es difícil toparse con alguna de sus caravanas, ya que frecuentemente deben cruzar el desierto en busca de agua y pastos o ejercer algún tipo de comercio.

Algunos de sus habitantes han creado emprendimientos comerciales y turísticos que atraen a los visitantes, al igual que ofrecen posadas para pasar la noche y visitas guiadas a lugares desconocidos para los guías que vienen de la ciudad.

Paisajes del desierto.

Aunque la mayor concentración de actividades y atracciones turísticas se encuentran centradas en las grandes ciudades, el desierto de Israel, nos brinda hermosos parajes y experiencias que varían según el paisaje o el punto donde nos encontremos.

  • Al norte del desierto Negev, podemos encontrar espectaculares dunas de arena, doradas y ondulantes que cambian a ocre según la posición del sol; podemos hacer snowboard en la arena, recorridos a pie, en bicicleta sin alejarnos del grupo o contratar los servicios de un 4×4, con un conductor guía, si queremos acercarnos a lugares desconocidos.
  • En la zona central, encontramos el Cráter Ramon, después de salir de nuestro asombro ante su majestuosidad, podemos realizar actividades de alpinismo, rappel, senderismo al borde del abismo, entre otros.
  • Aunque parezca increíble, en el desierto podemos encontrar imponentes árboles de acacias, decorando las amplias sabanas del desierto africano, el cual podemos visualizar a lo lejos cuando visitamos esta zona.
  • Al sur podemos encontrar el desierto de Judea, que comprende la ruta desde Jerusalén- Jericó – Mar Muerto; el paisaje de este lugar nos brinda impactantes formaciones rocosas, cauces fluviales y profundos cañones, además de las impresionantes vistas del Mar Muerto.

Paseos en todo terreno.

Cuando visitamos Eilat, podemos encontrar diferentes atracciones; unas de las más populares entre los jóvenes, son los paseos en Jeep 4×4, por las montañas desérticas de Eilat.

El paseo comienza a eso de las 8:30 am, con regreso a pocos minutos de la hora de almuerzo; los asistentes a este viaje, pueden conocer el Valle de Salomón, recorrer los antiguos senderos de los peregrinos de la meca y realizar una parada en el punto más alto del paseo, para disfrutar de las impresionantes vistas de las montañas del Sinaí y los países fronterizos de Israel.

Visita al parque Timna.

El parque nacional Timna, está situado a 25 kilómetros al norte de Eilat, cubre un área de aproximadamente 60 kilómetros y su mayor atractivo es estar rodeado de rocas multicolores escarpadas.

En este lugar, se encuentra el famoso Valle de Timna y la mina de cobre más antigua del mundo, la cual ha servido de sustento para muchas civilizaciones a lo largo del tiempo.

 En este parque, podemos disfrutar de diferentes actividades grupales, como visitar las ruinas del Templo de Hathor, el cual fue decorado con objetos religiosos y dedicado a la diosa egipcia de la alegría, la maternidad y el amor femenino o deleitarse ante los imponentes Pilares de Salomón.

Es el lugar perfecto para los amantes del senderismo y la escalada; si nos acercamos al Lago Timna, encontraremos aguas refrescantes ideales para la navegación y la natación.

Granja de llamas y alpacas.

Aunque parezca increíble, en pleno desierto de Néguev, se encuentra una próspera granja de alpacas y llamas, que además sirve de posada, para todos aquellos que deseen alimentar a estos simpáticos animalitos propios de los altiplanos peruanos, conocer el proceso artesanal de la extracción de lana y la confección de prendas de vestir.

La Alpaca Farm es una fábrica artesanal, donde se procesa la lana de estos animales, administrada por sus dueños, es una iniciativa de personas que encontraron en el desierto una forma de vida sustentable y atractiva para los visitantes, siendo un emprendimiento digno de admiración.

Escalando el Cráter Ramon.

El Cráter Ramon, se ha formado durante miles de años en mitad del desierto de Néguev, es el más grande del mundo y su formación se debe a los movimientos de las placas tectónicas que friccionan a lo largo del río Jordán; este inmenso cráter, tiene unos 40 kilómetros de largo y al menos 8 kilómetros de ancho.

La manera más rápida de conocer este cráter en todo su esplendor, es a través de visitas guiadas en vehículos rústicos de doble tracción, también es frecuente toparse con excursionistas extremos que realizan viajes en bicicletas de montaña, para luego escalar o hacer rapel por algunas de sus paredes.

Ruta del desierto.

Desconocidas por muchos, estas rutas están ubicadas en el desierto de Néguev, en esta zona desolada y alejada de la civilización, también se encuentra una posada muy particular en la que podemos desconectarnos de nuestro entorno y vivir experiencias únicas, en una región rodeada por árboles inmensos y hermosas alfombras de flores.

La posada Beerotaym, cuenta con un ato de 25 camellos, que trasladan a los huéspedes por caminos y sendas que utilizaban los antiguos nómadas. Estos paseos son guiados por el personal de la posada, quienes conocen todos los caminos y sendas de estos parajes al escoger el desierto como forma de vida.

Los paseos pueden tener una duración de hora y media, con partes del recorrido a pie, de 4 a 5 horas, con descansos para que los visitantes conozcan un poco de las costumbres y disfruten de la deliciosa cocina del desierto o de toda la tarde noche con regreso a primeras horas de la mañana.

Caminos de las caravanas.

Si deseamos vivir experiencias más extremas, podemos adentrarnos en las profundidades del desierto a través de travesías guiadas por Wadis, en las que no encontraremos sendas marcadas, solo vegetación no perturbada, donde los únicos caminos son sendas de camellos, que avanzan con paso lento al ritmo del desierto.

Esta experiencia es ideal para desconectarse de los dispositivos móviles, reloj y cualquier clase de tecnología moderna, el equipaje se carga en los camellos y durante la travesía se realizan descansos para preparar las comidas, con métodos de cocción y esencias propios del desierto.

Al caer la noche, se levantan campamentos improvisados con materiales que aporta el entorno y algunas mantas para protegernos de cambios bruscos de temperaturas, si realizamos el paseo en pleno verano, podremos disfrutar de cielos bañados de infinitas estrellas.

Definitivamente visitar el desierto de Israel, es una de las experiencias más maravillosas que podemos vivir.

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