La obra de construcción del Tabernáculo está completa; Moisés recibe la orden de ungir sus vasos y de ungir a Aarón y a los sacerdotes.

Todo lo que el Señor mandó a Moisés fue creado para el santuario bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón , Bezalel de la tribu de Judá y Aholiab de la tribu de Dan.

Hicieron prendas distintivas para los que oficiaban en el Santuario y vestiduras sacras para Aarón, el Sumo Sacerdote. El pectoral de Aarón tenía 12 piedras correspondientes a los nombres de los hijos de Israel. Su túnica estaba tejida con el color del azul puro y tenía campanillas de oro puro.

Hicieron túnicas y tocados y turbantes adornados de lino fino bordado para Aarón y sus hijos. Hicieron la placa de la cabeza de oro puro, y escribieron en ella: «Santo a Dios».

La finalización del tabernáculo

Así quedó terminada toda la obra del Tabernáculo de la Tienda de Reunión. Entonces los israelitas trajeron el Tabernáculo y todo lo que había dentro de Moisés. Cuando Moisés vio que habían hecho todas las tareas como el Señor les había mandado, Moisés los bendijo.

El Señor habló a Moisés, diciendo: En el primer día del mes levantarás el Tabernáculo de la Tienda de Reunión, y todo lo que está dentro de él. Tomarás el aceite de la unción y ungirás el Tabernáculo y todo su contenido para que sea santo.

Llevarás a Aarón y a sus hijos a la entrada de la Tienda de Reunión y los lavarás con agua. Ponle las vestiduras sagradas a Aarón y úngelo para que me sirva como sacerdote. Luego unge a sus hijos para que me sirvan como sacerdotes. Esta unción les servirá en su sacerdocio perpetuo por generaciones. Esto hizo Moisés, tal como el Señor se lo había mandado.

Cuando Moisés terminó, la nube cubrió la Tienda de Reunión y la Presencia del Señor llenó el Tabernáculo. Moisés no pudo entrar a la Tienda de Reunión porque la nube se había posado sobre ella y la Presencia del Señor llenaba el Tabernáculo.

Cuando la nube se levantaba del Tabernáculo, los israelitas se ponían en marcha. Si la nube no se levantara, no partirían. Porque sobre el Tabernáculo se posaba una nube del Señor de día y fuego aparecía en ella de noche, ante los ojos de toda la Casa de Israel en sus jornadas.

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