Una reorganización en la cúspide del Mosad

El titular de la institución, Dedi Barnea, ha optado por una reorganización de la institución y se centra en la tecnología, la cibernética y la inteligencia artificial. La medida obliga a despedirse de los altos funcionarios que han trabajado en la organización durante décadas.


La instituciónNoticias 12David Barnea

Bennett con el jefe del Mossad, Dedi Barnea

Bennett con el jefe del Mossad, Dedi Barnea

El jefe del Mossad, David Dedi Barnea, está organizando un rápido y profundo cambio estratégico en la organización. Ya hace seis meses, Barnea decidió construir un plan de reorganización en el espíritu de este concepto, que se implementó recientemente y llevó a la jubilación de los subdirectores de departamentos de la institución.

Ulpan Shishi informó que este es un programa que enfoca los recursos de la organización en lo que es más efectivo: tecnología, cibernética, inteligencia artificial y operaciones, a expensas de otras cosas. Este movimiento está obligando a la institución a despedirse de los altos funcionarios que han contribuido a ello durante décadas.

A principios de esta semana, se reveló en News 12 que el Mossad había frustrado una serie de ataques iraníes contra israelíes en África. Gracias a la inteligencia precisa transmitida por las agencias de inteligencia occidentales, las fuerzas de seguridad en Tanzania,

Ghana y Senegal arrestaron a 5 activistas reclutados por la Fuerza Quds para dañar a turistas y empresarios israelíes.

La información de inteligencia que llegó al Mossad indicó otro intento iraní de dañar objetivos judíos e israelíes e israelíes. La Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria reclutó a 5 activistas, todos con pasaportes africanos, y los envió a un entrenamiento

especial en el Líbano, donde se les proporcionó los medios necesarios para la misión.

Desde el Medio Oriente donde los sospechosos regresaron a África bajo la apariencia de estudios religiosos, con el objetivo

principal de localizar posibles objetivos para el ataque. En la parte superior de la lista estaban los turistas israelíes en un safari en Tanzania y los hombres de negocios en centros

judíos e israelíes en Ghana y Senegal. Los servicios de inteligencia de esos países los alcanzaron antes de que el complot se convirtiera en un ataque terrorista.

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